El acento al hablar idiomas extranjeros está relacionado con las representaciones silábicas que han integrado las personas durante el aprendizaje de una o más lenguas en la infancia, y la utilización decreciente de las áreas del cerebro dedicadas a esas operaciones."Cuando el cerebro realiza la misma operación de forma repetida, acaba por habituarse y las áreas asociadas a esta operación se activan cada vez menos", señala en un comunicado el CNRS al dar cuenta de la investigación, realizada por el laboratorio de psicología cognitiva de la Universidad de Provenza Aix-Marsella. Leer nota
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