Para llegar a la médula sonora de Daniel Raffo, primero hay que dejar que se descargue duro y parejo sobre su pasión blusera. Que hable de todo. De su pasión casi neurótica por T-Bone Walker y BB King. De los tres King que influyeron en toda la guitarra blusera británica de los sesenta. De los negros estadounidenses que, en esa época, corrían a Europa porque en su tierra los consideraban “de cabotaje”. De las performances de Sonny Boy Williamson con los Yarbirds. Del bar de Alexis Korner donde se conocieron Jagger y Richards.
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