La manía por los cuatro de Liverpool volvió a Buenos Aires. Y la sede no fue una colonia hippie ni un legendario boliche de rock. Ni siquiera el living de Juan Alberto Badía: el punto de encuentro fue el tercer piso del Banco Ciudad, en pleno centro porteño. Ahí se realizó ayer la primera gran subasta beatle de la Argentina, que atrajo a una inadjetivable multitud de tipos que alguna vez curtieron el flequillo y fans de todas las edades. Los objetos en oferta eran propiedad de Raúl Blisniuk, empresario y artista plástico que en 1998 entró al libro Guinness como el coleccionista del rubro más importante de Sudamérica. Leer nota
sábado, 16 de octubre de 2010
La beatlemanía también tiene precio
La manía por los cuatro de Liverpool volvió a Buenos Aires. Y la sede no fue una colonia hippie ni un legendario boliche de rock. Ni siquiera el living de Juan Alberto Badía: el punto de encuentro fue el tercer piso del Banco Ciudad, en pleno centro porteño. Ahí se realizó ayer la primera gran subasta beatle de la Argentina, que atrajo a una inadjetivable multitud de tipos que alguna vez curtieron el flequillo y fans de todas las edades. Los objetos en oferta eran propiedad de Raúl Blisniuk, empresario y artista plástico que en 1998 entró al libro Guinness como el coleccionista del rubro más importante de Sudamérica. Leer nota
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