Uno se para ante sus diminutas construcciones, toma distancia de ellas, se acerca, y cada desplazamiento alumbra una infinidad de mundos. Todos diversos. Como un teatro de sombras, líneas y colores, lo que uno imaginó como un hoyo con una pelota o una luna se transformó en un manojo de globos en ascenso. Todo a partir de las infinitas evocaciones que sugiere el círculo. Porque las figuraciones de este artista que expone en la galería Jorge Mara-La Ruche –sean círculos, cuadrados o triángulos– prescinden del detalle con sutil perspicacia. Leer nota
sábado, 22 de mayo de 2010
La poesía de la forma más pura
Uno se para ante sus diminutas construcciones, toma distancia de ellas, se acerca, y cada desplazamiento alumbra una infinidad de mundos. Todos diversos. Como un teatro de sombras, líneas y colores, lo que uno imaginó como un hoyo con una pelota o una luna se transformó en un manojo de globos en ascenso. Todo a partir de las infinitas evocaciones que sugiere el círculo. Porque las figuraciones de este artista que expone en la galería Jorge Mara-La Ruche –sean círculos, cuadrados o triángulos– prescinden del detalle con sutil perspicacia. Leer nota
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