Liliana Felipe está una vez más en Argentina, esta vez para ponerles voz a los tangos de Discépolo, de quien, dice la compositora, admira no sólo su lírica, sino también su compromiso político explícito. Mientras intenta recuperar esa pronunciación que empezó a perder cuando se exilió en 1976 para hacerle honor al género que ahora visita, esta mujer de ojos de agua se mete con cuanto tema se tire sobre la mesa: aborto, narcotráfico, activismo gay, matrimonio; siempre que esté cerca su esposa, Jesusa Rodríguez, con quien se casó más de una vez, aunque sólo como un servicio para la comunidad. Leer nota
sábado, 24 de septiembre de 2011
Liliana Felipe : El coctel Felipe
Liliana Felipe está una vez más en Argentina, esta vez para ponerles voz a los tangos de Discépolo, de quien, dice la compositora, admira no sólo su lírica, sino también su compromiso político explícito. Mientras intenta recuperar esa pronunciación que empezó a perder cuando se exilió en 1976 para hacerle honor al género que ahora visita, esta mujer de ojos de agua se mete con cuanto tema se tire sobre la mesa: aborto, narcotráfico, activismo gay, matrimonio; siempre que esté cerca su esposa, Jesusa Rodríguez, con quien se casó más de una vez, aunque sólo como un servicio para la comunidad. Leer nota
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