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martes, 5 de mayo de 2015
El fantasma de Gabo volvió a la ciudad
Como el tango, Gabo volvió a Buenos Aires –donde se publicó Cien años de soledad– una noche fría de mayo. A casi cincuenta años de su primera y única visita al país, en agosto de 1967, el enigma de Gabriel García Márquez permanece con la fuerza de una puerta abierta. ¿Por qué nunca regresó? ¿Qué fantasmas se conjuraron para que no caminara por las calles de esta ciudad en la que encontró su anhelado destino de consagración universal? La figura del escritor colombiano convocó a muchos lectores en la Feria del Libro, el domingo a la noche, justo cuando en otras salas del predio de La Rural se presentaban el escritor irlandés John Banville y el ex presidente uruguayo José “Pepe” Mujica. “Lo peor de todo”, como advirtió el periodista Ezequiel Martínez, fue que mientras la editora Gloria Rodrigué, el escritor colombiano Jorge Franco y Jaime Abello Banfi –director de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI)– recordaban a García Márquez estaban jugando Boca y River. Leer nota
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Gabriel Garcia Marquez
viernes, 17 de abril de 2015
Gabriel Garcia Marquez a un año de su muerte : Todos somos Gabo, todos somos Macondo
Hoy se cumple un año del día en el que la creación literaria perdió a uno de sus hijos predilectos: Gabriel García Márquez. Nobel de literatura y autor de 'Cien años de soledad'
Mi amigo Jean François Fogel me explicaba una vez el término “purgatorio” que se usa en Francia referido a los escritores: a la muerte de uno de ellos, se dice, se le abren las puertas del purgatorio donde debe aguardar por su suerte futura, hasta que pasado un tiempo prudencial es trasladado al infierno, que es el olvido, o a la gloria, que es la inmortalidad.
Esta máxima parte del supuesto de que, mientras el escritor permanece en el purgatorio, sus libros dejan de venderse o se venden menos, porque ya no se espera nada nuevo él. Luego, en un plazo no determinado, alguien viene a descubrirlo otra vez, o alguna circunstancia hace que su nombre brille de nuevo, y entonces puede ser que quede instalado en los estantes de las librerías como un clásico. Nota aquí.
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Gabriel Garcia Marquez
miércoles, 4 de junio de 2014
Toda la vida es ahora - Literatura - García Márquez: torneos entre el cuento fantástico y la magia
El impacto de Cien años de soledad sobre los lectores argentinos ha sido contundente y prolongado; el de la obra de García Márquez sobre nuestra literatura fue débil y breve.
Dos rasgos de la literatura argentina sirvieron de muralla frente al realismo mágico. El primero: nuestra literatura siempre fue urbana. Los ejemplos de narraciones ambientadas fuera de las grandes ciudades son excepciones y desvíos. El segundo es el dominio que la literatura fantástica ha ejercido sobre nuestra tradición literaria. En el realismo mágico los prodigios se suceden y nadie se sorprende. Lo sobrenatural no es único, sino plural. Leer nota
Dos rasgos de la literatura argentina sirvieron de muralla frente al realismo mágico. El primero: nuestra literatura siempre fue urbana. Los ejemplos de narraciones ambientadas fuera de las grandes ciudades son excepciones y desvíos. El segundo es el dominio que la literatura fantástica ha ejercido sobre nuestra tradición literaria. En el realismo mágico los prodigios se suceden y nadie se sorprende. Lo sobrenatural no es único, sino plural. Leer nota
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Toda la vida - Literatura
lunes, 21 de abril de 2014
Los Beatles por Gabriel Garcia Marquez
Los Beatles
Por Gabriel García Márquez
Así es: la única nostalgia común que uno tiene con sus hijos son las canciones de los Beatles. Cada quien por motivos distintos, desde luego, y con un dolor distinto, como ocurre siempre con la poesía. Yo no olvidaré aquel día memorable de 1963, en México, cuando oí por primera vez de un modo consciente una canción de los Beatles. A partir de entonces descubrí que el universo estaba contaminado por ellos. En nuestra casa de San Ángel, donde apenas si teníamos donde sentarnos, había solo dos discos: una selección de preludios de Debussy y el primer disco de los Beatles.
Por toda la ciudad, a toda hora, se escuchaba un grito de muchedumbres; "Help, I need somebody”. Alguien volvió a plantear por esa época el viejo tema de que los músicos mejores son los de la segunda letra del catálogo: Bach, Beethoven, Brahms y Bartok. Alguien volvió a decir la misma tontería de siempre: que se incluyera a Bosart. Alvaro Mutis, que como todo gran erudito de la música tiene una debilidad irremediable por los ladrillos sinfónicos, insistía en incluir a Bruckner. Otro trataba de repetir otra vez la batalla a favor de Berlioz, que yo libraba en contra porque no podía superar la superstición de que es oiseau de malheur, es decir, pájaro de mal agüero. En cambio, me empeñé, desde entonces, en incluir a los Beatles. Emilio García Riera, que estaba de acuerdo conmigo y que es un critico e historiador de cine con una lucidez un poco sobrenatural, sobre todo después del segundo trago, me dijo por esos días: “Oigo a los Beatles con un cierto miedo, porque siento que me voy a acordar de ellos por todo el resto de mi vida”. Es el único caso que conozco de alguien con bastante clarividencia para darse cuenta de que estaba viviendo el nacimiento de sus nostalgias. Uno entraba entonces en el estudio de Carlos Fuentes, y lo encontraba escribiendo a máquina con un solo dedo de una sola mano, como lo ha hecho siempre, en medio de una densa nube de humo y aislado de los horrores del universo con la música de los Beatles a todo volumen.
Esta tarde, pensando todo esto frente a una ventana lúgubre donde cae la nieve, con mas de cincuenta años encima y todavía sin saber muy bien quién soy, ni que carajos hago aquí, tengo la impresión de que el mundo fue igual desde mi nacimiento hasta que los Beatles empezaron a cantar. Todo cambio entonces. Los hombres se dejaron crecer el cabello y la barba, las mujeres aprendieron a desnudarse con naturalidad, cambió el modo de vestir y de amar, y se inicio la liberación del sexo y otras drogas para soñar.
Fueron los años fragorosos de la guerra de Vietnam y la rebelión universitaria. Pero, sobre todo, fue el duro aprendizaje de una relación distinta entre los padres e hijos, el principio de un nuevo diálogo entre ellos que había parecido imposible durante siglos.
Por Gabriel García Márquez
Así es: la única nostalgia común que uno tiene con sus hijos son las canciones de los Beatles. Cada quien por motivos distintos, desde luego, y con un dolor distinto, como ocurre siempre con la poesía. Yo no olvidaré aquel día memorable de 1963, en México, cuando oí por primera vez de un modo consciente una canción de los Beatles. A partir de entonces descubrí que el universo estaba contaminado por ellos. En nuestra casa de San Ángel, donde apenas si teníamos donde sentarnos, había solo dos discos: una selección de preludios de Debussy y el primer disco de los Beatles.
Por toda la ciudad, a toda hora, se escuchaba un grito de muchedumbres; "Help, I need somebody”. Alguien volvió a plantear por esa época el viejo tema de que los músicos mejores son los de la segunda letra del catálogo: Bach, Beethoven, Brahms y Bartok. Alguien volvió a decir la misma tontería de siempre: que se incluyera a Bosart. Alvaro Mutis, que como todo gran erudito de la música tiene una debilidad irremediable por los ladrillos sinfónicos, insistía en incluir a Bruckner. Otro trataba de repetir otra vez la batalla a favor de Berlioz, que yo libraba en contra porque no podía superar la superstición de que es oiseau de malheur, es decir, pájaro de mal agüero. En cambio, me empeñé, desde entonces, en incluir a los Beatles. Emilio García Riera, que estaba de acuerdo conmigo y que es un critico e historiador de cine con una lucidez un poco sobrenatural, sobre todo después del segundo trago, me dijo por esos días: “Oigo a los Beatles con un cierto miedo, porque siento que me voy a acordar de ellos por todo el resto de mi vida”. Es el único caso que conozco de alguien con bastante clarividencia para darse cuenta de que estaba viviendo el nacimiento de sus nostalgias. Uno entraba entonces en el estudio de Carlos Fuentes, y lo encontraba escribiendo a máquina con un solo dedo de una sola mano, como lo ha hecho siempre, en medio de una densa nube de humo y aislado de los horrores del universo con la música de los Beatles a todo volumen.
Esta tarde, pensando todo esto frente a una ventana lúgubre donde cae la nieve, con mas de cincuenta años encima y todavía sin saber muy bien quién soy, ni que carajos hago aquí, tengo la impresión de que el mundo fue igual desde mi nacimiento hasta que los Beatles empezaron a cantar. Todo cambio entonces. Los hombres se dejaron crecer el cabello y la barba, las mujeres aprendieron a desnudarse con naturalidad, cambió el modo de vestir y de amar, y se inicio la liberación del sexo y otras drogas para soñar.
Fueron los años fragorosos de la guerra de Vietnam y la rebelión universitaria. Pero, sobre todo, fue el duro aprendizaje de una relación distinta entre los padres e hijos, el principio de un nuevo diálogo entre ellos que había parecido imposible durante siglos.
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Los Beatles
Sivio Rodriguez : No recuerdo
No recuerdo dónde lo conocí. Puede haber sido gracias a Haydee Santamaría. Acaso coincidimos en alguna comida en casa de la amiga común, quizá en aquella en que fui embromado con una tortilla de plátanos maduros. Lo que sí tengo claro es que en septiembre de 1969, entre la treintena de libros que embarqué en el Playa Girón, había un Cien años de soledad que ya había leído un par veces.
Lo veo a flashazos, en distintos momentos. Un 31 de diciembre me invitó a una fiesta en la que estaban su amigo Fidel Castro y el actor norteamericano Gregory Peck. Hubo un momento, cercano a las 12 de la noche, en que me vi conversando con aquellos gigantes y me sentí desubicado. Crónica aquí
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Silvio Rodriguez
viernes, 18 de abril de 2014
Eduardo Galeano : Despide a Gabriel Garcia Marquez
"Hay dolores que se dicen callando. Se dicen callando, pero duelen igual. Como nos duele la muerte del Gabo García Márquez".
A Galeano, la muerte de su amigo Gabo lo sorprendió reunido con amigos en Río de Janeiro, Brasil. Desde allí, le confió al noticiero: "Lo que más duele está en las bellas palabras que la muerte nos ganó de mano y nos robó. Yo creo que ellas, las palabras robadas, se escapan a la menor distracción, huyen de las páginas de los libros de Gabo y se nos sientan al lado en algún café de Cartagena o Buenos Aires o Montevideo. O aquí, en Río de Janeiro". Nota aquí.
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Gabriel Garcia Marquez
jueves, 16 de agosto de 2012
La ruta de Gabo
Aquí vivió, allí escribió, aquel otro lugar lo inspiró. Consciente del genio que dio a luz, Colombia cuenta en sus calles la vida y obra de Gabriel García Márquez tanto como él la contó. Su hijo preferido vive hoy en México DF, ciudad que eligió para su retiro, pero al sumergirse en el calor húmedo del Caribe, las paredes coloniales de Cartagena, la carnavalera Barranquilla o la verde y universitaria Bogotá, el camino se hace también entre las letras del escritor. García Márquez navegó el río Magdalena, cantó vallenato, vistió guayaberas, leyó las crónicas de siglos pasados, visitó las ciudades de su país y las espió desde afuera en sus exilios, olió sus flores, de las más conocidas del mundo, y caminó sus calles cargadas de historia. Las mariposas de colores extraños cruzan la vista con frecuencia, y el color amarillo –de la buena suerte para los colombianos, indicio de lo negativo para los Buendía de Cien años de soledad– aparece en paredes, vestimentas, alimentos. Leer nota
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martes, 28 de diciembre de 2010
Viaje a la patria chica de García Márquez
Se inaugura en Colombia la 'Ruta de Macondo', un recorrido por la tierra natal del Nobel de Literatura.La Ruta de Macondo, como se denomina al itinerario, discurre a lo largo de una carretera que mira, de un lado, una inmensa mole de montañas, la Sierra Nevada de Santa Marta, y del otro, el mar Caribe. "Es como un viaje hacia el pasado para llegar a Macondo", ha explicado Sandra Pubiano, gerente de la oficina de proyectos del Departamento del Magdalena, del que Santa Marta es capital. Nota completa aquí.
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martes, 7 de diciembre de 2010
25 años de cine junto a Gabriel Garcia Marquez
El 32º Festival Internacional de Cine La Habana, que comenzó la semana pasada con una ardiente declaración de su presidente, Alfredo Guevara, en favor del cambio en la isla y de "desestatizar la sociedad" y liberar a la revolución "del espíritu burocrático-estatal que todo lo corrompe", ha rendido homenaje al escritor Gabriel García Márquez al celebrarse el 25º aniversario de la creación de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano (FNCL), institución que preside desde sus inicios. Nota completa aquí
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lunes, 15 de noviembre de 2010
El nuevo libro de García Márquez reúne discursos inéditos y célebres
Desperdigados y olvidados en una carpeta: así se encontraban hasta hace un año y medio los escritos que formarán parte de la nueva obra del Nobel de Literatura colombiano y que incluyen desde un discurso escrito cuando sólo tenía 17 años para la graduación de sus compañeros del Liceo de Zipaquirá hasta las palabras pronunciadas en 2007 ante las Academias de la Lengua española y Latinoamericana."Yo no vengo a decir un discurso", frase que eligió García Márquez como título de este libro, alude a la advertencia que el escritor hizo a sus compañeros del Liceo a propósito de la ceremonia de graduación. Leer nota
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miércoles, 20 de octubre de 2010
García Márquez tiene la palabra
Gabriel García Márquez pronunció su primer discurso con 17 años; el último, por ahora, con 80. Uno tuvo lugar en 1944 en el Liceo de Varones de Zipaquirá, en el interior de Colombia, donde el futuro escritor cursaba el bachillerato como becario interno. El tema era la amistad y los asistentes se llamaban Henry Sánchez, Augusto Londoño, Humberto Jaimes o Manuel Arenas. El otro tuvo como escenario el monumental Centro de Convenciones de Cartagena de Indias durante la inauguración del IV Congreso de la Lengua. El motivo era una edición de Cien años de soledad con una tirada de un millón de ejemplares, y entre los 1.500 invitados -2.300 policías vigilaban las calles- había nombres como Juan Carlos de Borbón, Sofía de Grecia, Bill Clinton o Álvaro Uribe. Leer entrevista
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jueves, 7 de octubre de 2010
Nuevo libro de García Márquez
La obra, titulada "Yo no vengo a decir un discurso", se publicará de manera simultánea en España y América Latina, sin presentación por parte del escritor, de 83 años. Según informó la editorial, "estos textos, en su mayoría inéditos, no solo sintetizan sus obsesiones como escritor", sino también temas que le han preocupado como ciudadano, como los problemas de su tierra colombiana, el peligro de la proliferación nuclear o del desastre ecológico y el futuro de la juventud o la educación en América Latina. Leer nota
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miércoles, 14 de abril de 2010
Gabriel Garcia Marquez
Dona una de sus guayaberas a un museo cubanoEl Nobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez, donó una guayabera al Museo Provincial de la ciudad cubana de Sancti Spíritus, donde ya hay unas cien prendas similares del ex presidente Fidel Castro y otras personalidades, informaron hoy medios oficiales.
Fidel Castro donó para esa colección la guayabera blanca por la que sustituyó por primera vez en público su histórico uniforme verde olivo, en la IV Cumbre Iberoamericana, celebrada en la ciudad colombiana de Cartagena en 1994.
Medios oficiales cubanos han publicado que la idea de Castro de usar esa prenda tropical en aquella ocasión le fue sugerida por su amigo García Márquez. Leer nota
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domingo, 28 de marzo de 2010
Gabriel Garcia Marquez
Abre sus puertas la Casa Museo de Gabriel García Márquez La casa museo del Nobel de literatura Gabriel García Márquez en la población colombiana de Aracataca (norte) abrió sus puertas tras más de tres años de reconstrucción, confirmó el Ministerio de Cultura. La vivienda, convertida en museo, recrea detalladamente los espacios en los que transcurrió la infancia y adolescencia el reconocido escritor colombiano. El museo cuenta con 14 ambientes característicos de las viviendas caribeñas de la primera mitad del siglo XX y los nombres de cada uno de los espacios fueron autorizados por "Gabo". La casa reconstruida pertenecía a los abuelos de García Márquez y forma parte de los lugares de Aracataca que son considerados una "génesis" de una buena parte de la inspiración literaria del Nobel. leer nota
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viernes, 5 de marzo de 2010
Gabriel Garcia Marquez
Estrenaron "Del amor y otros demonios" en Cartagena de IndiasLa película "Del amor y otros demonios", basada en la novela homónima del Premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez y que es la ópera prima de la directora costarricense Hilda Hidalgo, se estrenó hoy en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias. Pese a que el filme tiene ya tres proyecciones en Pusan (Corea del Sur), Hidalgo no oculta la "profunda emoción" que le despierta el estreno en Cartagena, ciudad donde fue rodada y en la que vive desde hace algunos meses "Gabo", como le dicen a García Márquez sus amigos.
"Tengo muchísimas ganas de estrenarla, y ahora por fin la puedo mostrar acá en Cartagena que es donde la hice, es una combinación de felicidad y miedo", admitió Hidalgo muy emocionada en una entrevista previa. Leer nota
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sábado, 27 de febrero de 2010
Gabriel Garcia Marquez
Gabo acude al Festival de Cartagena El Nobel de Literatura Gabriel García Márquez reapareció hoy durante lainauguración del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, en la que se proyectó al aire libre "Cartagena", del francés Alain Monne.
El escritor colombiano de las letras se encuentra en esta ciudad caribeña desde el pasado diciembre, cuando se trasladó desde México, donde reside habitualmente, para pasar una temporada de descanso.
Desde entonces ha hecho contadas apariciones en público, la última a finales de enero durante el Hay Festival, cuando se dieron cita algunos de los más prestigiosos escritores internacionales. Leer nota
El escritor colombiano de las letras se encuentra en esta ciudad caribeña desde el pasado diciembre, cuando se trasladó desde México, donde reside habitualmente, para pasar una temporada de descanso.
Desde entonces ha hecho contadas apariciones en público, la última a finales de enero durante el Hay Festival, cuando se dieron cita algunos de los más prestigiosos escritores internacionales. Leer nota
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domingo, 20 de diciembre de 2009
Gabriel Garcia Marquez y Fernando Vallejo
Los sicarios no conocieron Macondo El pequeño pueblo que inspiró la novela Cien años de soledad. La gran urbe que desató la furia de La virgen de los sicarios. Cruzadas sus historias, puede esbozarse un pequeño mapa de los mitos y las realidades colombianas. Pero la ficción siempre tiene algo más para decir. La llegada a Aracataca, en cambio, precipita el encuentro inmediato con la leyenda literaria. “Bienvenidos a la tierra del realismo mágico”, reza el cartel, pocos metros antes de que una foto de Gabriel García Márquez y el epígrafe preciso –“Macondo”– den cuenta de la fantasía que el turista andaba buscando. Leer nota
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