Charly García y Roberto Pettinato recibieron el Año nuevo juntos y acompañados por las mujeres de ambos (Mercedes Iñigo, la del bigote bicolor, y Lucía, la del saxofonista de Sumo).
Pettinato se encargó de subir el encuentro a Twitter, con un epígrafe explícito: "Estamos vivos para el 2017". Ahora se supo qué hicieron y cómo transcurrió esa reunión cumbre.
Entre la degustación del vitel toné (del que Charly es fanático) y el debate de qué gusto de helado hay que llevar para una reunión (coincidieron que dulce de leche sí o sí), Pettinato sorprendió a Charly con un regalo que lo emocionó: un disco simple de Los Beatles de 1964, de esos que tienen sólo una canción por lado. Lo pusieron varias veces, hasta que fue reemplazado por otro presente del también conductor televisivo de La hormiga (Magazine) a su amigo; una caja de CDs de David Bowie, músico que García ama y de quien aún hoy guarda un autógrafo. Leer aqui
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viernes, 6 de enero de 2017
martes, 24 de noviembre de 2009
Roberto Pettinato y su libro sobre Sumo
Las grandes anécdotas son pequeñas A principios de los años noventa, a poco de regresar al país tras vivir, tocar y comer poco en España, Roberto Pettinato escribió un libro que salió editado en forma independiente y se convirtió en material de leyendas, por lo inconseguible y por su contenido: un relato de su historia en Sumo. Un detalle de aquella obra bautizada La jungla del poder es que al final de cada capítulo incluía un volumen dos que parecía pronto a salir. Pero esa continuación nunca se publicó. Recién ahora, por suerte para aquellos fans que elevaron a Sumo a la categoría de mito del rock argentino, se reeditan aquellos textos dentro de un libro mucho más completo, casi exhaustivo, titulado simplemente Sumo por Pettinato. Leer nota
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lunes, 7 de septiembre de 2009
Roberto Pettinato
¿La caja? La escuché toda Es el negocio del nunca acabar. Todavía quedan cientos de cintas en los baúles y es así como los Beatles nunca morirán y ya –como en mi caso– entraron con su “Submarino amarillo” en un niño de un año y medio con esa alegría sin igual. Porque son eso: ¡el sinónimo más claro de que se puede ser feliz! ¿La caja? La escuché toda. Primero puse “Dear Prudence” y luego “Trufas en el Savoy”. Si querían sonar como un disco de U2, lo lograron. La batería y el bajo tienen la dimensión que nunca oiste antes. ¡Y el bombo de “Yellow Submarine” es de cuero seco!. Leer nota
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