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martes, 13 de septiembre de 2016

Juan Tata Cedròn : “El sentido de esta obra es que están destruyendo a la gente”

“Nosotros no solamente queremos la igualdad en la muerte, también queremos la igualdad en la vida”, canta el Tata Cedrón con esa voz gruesa, tan personal, que lo persigue, tenaz, desde los inicios de su cuarteto, allá por principios de la década del sesenta. La sala musical de Hasta Trilce, donde presenta la reeditada Cantata del Gallo Cantor todos los jueves de septiembre, luce como debe lucir: oscura, densa, atrapante, silenciosa. “Queremos la justicia en vida / aunque sea corta y larga la muerte”, sigue su voz para concluir “Cambios” uno de los poemas que esa voz mutó en guitarra para musicalizar a Juan Gelman. Esa voz que también muta, tras “Glorias” y “Cartas” –los otros temas de parecida estirpe estética que cierran la cantata– para hablar en vez de cantar. Leer aqui

jueves, 1 de diciembre de 2011

Tata Cedrón : La fiel caricia de mi tierra

“Voy a mear y vuelvo”, anuncia solemne el Tata Cedrón en una estación de tren en Bélgica, con total despreocupación por la cercana presencia de la cámara. Y se va nomás, mientras el resto de los miembros del cuarteto musita por lo bajo “¡qué hijo de puta!”, en el sentido más admirativo que los porteños damos al término. Pero no es en Bélgica ni en París donde este documental se halla a sí mismo, encontrando también la razón de ser de su propio título, sino en Buenos Aires, cuando el Tata recorre una vez más las calles que lo vieron andar en el pasado y que ya no son las mismas. Leer nota

miércoles, 28 de octubre de 2009

Tata Cedron y Horacio Molina

La herencia de Gardel
La acción transcurre en un pasaje de esos que cortan Alvarez Jonte. Allí, en el amplio salón de una casa del barrio, el fotógrafo de Ñ dispara una y otra vez sobre Juan "Tata" Cedrón –el anfitrión y, en la oportunidad, ejecutante de ukelele– y Horacio Molina –con la guitarra del Tata–, entregados a cantar a voz en cuello ¡un bolero! Detrás de cada uno de ellos hay una dilatada trayectoria en el mundo de la música popular argentina, y más específicamente en el tango, que los hace no sólo insoslayables, sino en muchos sentidos, piezas fundamentales de la renovación comenzada a partir de la década de 1960. Venidos de horizontes distintos, ocupando nichos y estilos claramente diferenciados, ambos, sin embargo, comparten una serie de pasiones que se hacen evidentes durante la conversación. Una de ellas es Mercedes Sosa, para quien uno y otro tienen palabras de admiración. Otra, que roza la devoción, es Carlos Gardel. Leer nota

domingo, 13 de septiembre de 2009

Tata Cedrón

"Por suerte, aprendí a no olvidar"
El Tata, está visto, no es un personaje para entrevistar en un bar cualquiera o en un escenario impersonal. El es su entorno: "Fijate en la foto que está ahí en la pared" o "Mirá esto que está acá en la biblioteca". De no haber sido en su casa -ya instalado en Buenos Aires, después de 30 años en París, donde se exilió en el '74-, la charla hubiera sido otra. De hecho, mientras busca entre sus tesoros del pasado, aparece una vieja libretita en la que figuran, en birome o lápiz negro, los teléfonos que en los '70 tenían Ives Montand, Charles Foucault, Romy Schneider. Leer nota