Digámoslo pronto. El sonido del nuevo escenario Puerta del Ángel, muy decente; la entrada, con tres cuartos de aforo cubierto, razonable; el acceso, algo lioso pero no caótico. Y por contarlo todo, el retraso de 25 minutos, inusual para estos eventos municipales tan amigos del rigor y la asepsia. Los Veranos de la Villa estrenaban anoche edición y enclave, y más de uno respiraría aliviado: todo según lo previsible. Tan previsible, por cierto, como el menú musical del mes. Leer nota
No hay comentarios:
Publicar un comentario